La legislación, el mejor arma para conservar el comercio al por mayor

Una de las cuestiones que es básica para que una sociedad funcione es que lo haga su economía. Está perfectamente comprobado que cuando la economía de un país no se desarrolla por completo hay problemas con la gente que compone dicha sociedad puesto que se desarrollar efectos negativos como el desempleo y, a su vez, extensiones del problema como el racismo o el abrazo a los extremismos. Por tanto, la economía tiene un carácter regulador de la sociedad que es muy importante, que no podemos negar y que afecta directamente a todos y cada uno de nuestros ciudadanos.

El elemento clave para que la economía funcione es, sin ninguna duda, la existencia de comercio, actividad básica que permite que se mueva el dinero y que se genere riqueza en todos los estamentos de la sociedad. Por tanto, y para que nadie resulte perjudicado en ningún término (ni trabajadores, ni emprendedores, ni administración pública) hay que regular de alguna manera todas las actividades de carácter comercial que se lleven a cabo en el interior de las fronteras de un país. Y es ahí donde entra nuestra querida legislación, una vez más un aspecto crucial.

En los párrafos que siguen, os vamos a hablar de un modelo de comercio que, en efecto, tiene una importancia realmente grande en todas las sociedades modernas: se trata del comercio al por mayor, que, aunque comprende a menos empresas que al por menor, es, si cabe, todavía más importante puesto que es de donde parte todo el suministro que más tarde irá a parar a los negocios minoristas, clave en la relación que es necesario establecer con el consumidor final. Como veis, todo el mundo tiene una función en esta cadena, pero no cabe la menor duda de que los negocios mayoristas son un eslabón sin el que el modelo de comercio actual, simple y llanamente, no se entendería.

Es posible que algunos de vosotros se pregunten entonces por qué si que existe una Ley de Ordenación del Comercio Minorista, promulgada el 15 de enero de 1996 y que os enlazamos a continuación a través del portal web V Lex, y no una ley homóloga para el comercio al por mayor. La verdad es que la pregunta tiene todo el sentido del mundo. Pero hay que tener en cuenta una cuestión: esto no quiere decir, ni mucho menos, que no exista una ordenación del comercio mayorista. De hecho, la cantidad de leyes a las que están sujetas sus empresas es bastante importante a día de hoy.

Os enlazamos, a su vez, una edición del Código de Comercio Interior que fue publicado por el Ministerio de Economía y Competitividad en la que se hace referencia a todas las legislaciones que están relacionadas con los comercios al por menor. Con echarle un vistazo, veréis que muchas de las leyes que se mencionan también son de obligado cumplimiento para empresas que se dediquen a la venta al por mayor. Y es que, en cuestiones básicas como lo son horarios, respeto a los trabajadores o al cumplimiento de unos estándares mínimos de calidad, todas las empresas de un determinado lugar están igual de exigidas.

La legislación es un arma clave en la correcta ordenación de las actividades de todas las empresas de un país y garantiza que todas ellas cumplen con sus obligaciones. Existe una tendencia generalizada a opinar que las entidades de comercio al por menor tienen muchas más obligaciones que las que se dedican al comercio mayorista. Y la realidad es que ambas actividades están sujetas a un enorme número de legislaciones y obligaciones. También es cierto que se les atribuye un número parecido de derechos. Hemos charlado con los profesionales de Liquistocks, una entidad dedicada al comercio mayorista, y nos han comentado que, desde luego, su empresa está sujeta a un marco legal de lo más extenso.

¿Conviene endurecer o relajar las obligaciones?

Posiblemente, esta sea la pregunta del millón para muchas personas en un momento como en el que nos encontramos. Hay quien dice que hay que intentar facilitar lo máximo posible la actividad empresarial, mientras que otras personas afirman todo lo contrario, que hay que regular para tratar de evitar disparidades e injusticias para con los trabajadores, los consumidores y entre las propias empresas. Lo cierto es que, bajo nuestro juicio, nos encontramos en un punto (ya sea teniendo en cuenta o no la situación relativa al COVID-19) en el que mantenemos un buen balance que entendemos que no debería ser cambiado.

Lo que hay que tener claro es que todas las actividades comerciales son importantes para que una economía se desarrolle y se eviten así todos los problemas que puedan provocarse a causa de la situación contraria, que ya hemos mencionado en las primeras líneas de este artículo. Y la legislación es y será siempre el arma ideal para tratar de conservar esa actividad y hacerla todavía un poco mejor.

La legislación, una de las cuestiones que explican la calidad del textil español

A nadie le cabe la menor duda de que la legislación es una de las ramas de nuestra sociedad que debe primar por encima de todas las cosas. Es algo que, en teoría, ha nacido para protegernos ante toda la amalgama de situaciones en las que nos podemos encontrar durante las diferentes fases de la vida. Por eso existe, para eso fue creada y está claro que el objetivo es que sea respetada por encima de todas las cosas. Está claro que todos los ciudadanos lo sabemos y que tenemos el deber, cada uno desde nuestra posición, de hacerla cumplir.

Todas las industrias, todos los trabajos y todas las personas que los desempeñan tienen obligaciones en este sentido. Y la verdad es que suelen ser obligaciones bastante importantes y que, en muchas ocasiones, hacen que el margen de error sea muy estrecho. Una de las industrias que más está notando este aspecto es la industria textil. Es algo lógico: la ropa tiene una importancia elemental para el ser humano y está claro que debe cumplir con unos requisitos para poder ser usada. Tiene que cumplir con unos parámetros mínimos de calidad.

Un archivo que fue publicado en el portal web de la Asociación Española para la Calidad, denominado como «Normativa de Calidad y Seguridad en un Sector Textil Globalizado«, informaba de algunas de las cuestiones a las que nos estamos refiriendo, haciendo especial hincapié en aspectos como lo son la seguridad en la ropa infantil o la seguridad química general que afecta a las prendas que, con posterioridad, van a ser comercializadas. Cumplir con este tipo de parámetros es fundamental y requiere del compromiso de todos los departamentos y personas de las empresas que componen la industria textil.

No cabe la menor duda de que ese es un aspecto básico a la hora de que funcione una industria como de la que venimos hablando. Desde luego, y por suerte, prácticamente todas las empresas dedicadas a esta labor cumplen con su cometido, al menos las españolas. De hecho, nuestra industria textil es, y ha sido tradicionalmente, una de las mejores en todo el mundo. Y lo ha sido siempre porque ha cuidado de todos los estándares de calidad, incluso desde antes de que empezaran a estar regulados por Ley, lo cual habla a las claras del gran trabajo desempeñado por estas empresas.

Hoy en día, la presencia de todo tipo de legislaciones marca nuestra rutina habitual, tanto en lo que tiene que ver con nuestra vida privada como en lo que respecta a nuestro trabajo. Sea cual sea nuestra función en una empresa o institución pública, lo cierto es que estamos rodeados de Leyes y Decretos. Y la confección y venta de ropa no escapa a esto. Afortunadamente, España es uno de los países que establece un control más férreo en lo que respecta a los estándares de calidad mínimos con los que se debe elaborar este tipo de productos. Y eso, en opinión de los profesionales de un comercio como lo es HHG, dedicado a la venta de ropa femenina al por mayor, es una de las claves para poder decir alto y claro que la industria textil española es de las mejores del mundo.

También cumplen con lo que respecta al comercio electrónico

No cabe la menor duda de que una de las cuestiones que más han cambiado al mundo en los tiempos que corren es la aparición de Internet y la posibilidad, ahora latente, de realizar todo tipo de operaciones de compraventa en la red. La ropa es uno de los grupos de productos que más se están comercializando a través de esta vía y esto ha obligado a que muchas de las empresas que las venden cumplan con todas las garantías que requiere un pago telemático.

En este sentido, las empresas españolas relacionadas con la industria textil también están cumpliendo con nota. Suponía todo un desafío incorporar este modelo de comercio a un sector que toda la vida llevaba trabajando de una manera mecánica y a la que todo el mundo estaba más que acostumbrado. Pero, no obstante, todas las empresas y empleados del sector se han habituado a los nuevos procesos. Y lo han hecho muy por delante de otro tipo de sectores.

Cuando hablamos de España, lo hacemos presumiendo de su clima, de la calidad de sus costas, de su Historia, de su gastronomía y de su gente. Y todo eso lo hacemos con todos los argumentos y con toda la razón del mundo. Pero también podríamos hablar de la calidad de su industria textil y de cómo ha ido mejorando con el paso de los años, con la llegada de nuevas tendencias y amparada por una legislación que prioriza la calidad en todas y cada una de sus confecciones.